La mayoría de la gente no se preocupa por cómo se mide el tiempo... Sencillamente se limitan a sincronizar sus relojes personales con el que emiten las cadenas de televisión a través del teletexto o con las señales horarias que marcan cada hora en las emisiones de radio. Pero.. exáctamente ¿cómo se mide el tiempo? ¿Quién decide qué hora es en este preciso instante? ¿Por qué son necesarios los años bisiestos? ¿Por qué hay años en los que hay que retrasar un segundo los relojes?
La humanidad desde tiempos inmemoriales se ha preocupado por medir el tiempo. Contar los días entre las distintas estaciones para conocer los cambios en el clima y ajustar los periodos de siembra y cosecha era fundamental para la propia supervivencia de las sociedades. El primer calendario
universalmente utilizado era el calendario Juliano, implantado por Julio César en todo el Imperio Romano como sustituto del calendario romano en el año 45 BC (o, cómo se numeraban los años entonces, en el 709
desde la fundación de La Ciudad). Similar a nuestro calendario actual, estaba formado por años de 365 días divididos en 12 meses. Para compensar la diferencia temporal con el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol, cada cuatro años se añadía un día más. El problema de este calendario era que añadía demasiados días puente. En un calculo aproximado, los equinoccios y los solsticios se adelantaban 11 minutos cada año. En el Siglo XVI la diferencia era ya significativa. La iglesia católica decidió, bajo el mandato del papa Gregorio XIII, modificar el Calendario Juliano estándar para que las celebraciones de Semana Santa coincidiésen aproximadamente en la misma época que se estableció en el Primer Concilio de Nicea en el año 325 CE. Para ello, se complicó un poco más el sistema de días puente: cada cuatro años se añadiría un día más al mes de Febrero, excepto si el año es divisible entre 100 y no es múltiplo de 400. Este calendario se estableció para los territorios del orbe católico en el año 1582 y recibió el nombre de Calendario Gregoriano en honor al Papa que lo promovió. Inicialmente lo instauraron únicamente España y Portugal junto con todos los territorios que dominaban, la
Mancomunidad Polaco-Lituana y la mayor parte de Italia. Paulatinamente se fue extendiendo al resto de naciones. En la actualidad es el calendario más utilizado y el que se emplea para medir el
Tiempo Universal.
A pesar del cambio introducido con el Calendario Gregoriano, seguía existiendo un pequeño desfase con respecto al tiempo astronómico debido a que la velocidad de traslación de la Tierra con respecto al Sol es irregular. Este desfase es muy reducido (del orden de segundos) y, si no se requiere mucha precisión, incluso es perfectamente despreciable. El problema surgío con la llegada de las nuevas tecnologías en el Siglo XX.
Los nuevos avances tecnológicos posibilitaron la creación de nuevas aplicaciones que necesitaban de la máxima precisión a la hora de medir el tiempo. La tecnología de los relojes atómicos hizo posible la medición temporal de alta precisión. La
Oficina Internacional de Pesas y Medidas redefinió el segundo como la duración de 9 192 631 770 períodos de la radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo de cesio 133 medidos a cero grados kelvin. Los relojes atómicos utilizan esa medida para marcar el tiempo.
En la actualidad existen tres
medidas de tiempo fundamentales:
- El Tiempo Universal (Universal Time o UT). Se mide calculando la posición de la Tierra con respecto al resto de cuerpos celestes. Para ello, se emplea un método conocido como Interferometría de línea de base muy larga (Very Long Baseline Interferometry).
- El Tiempo Atómico Internacional (International Atomic Time o TAI). Se obtiene a partir de las medidas de tiempo de más de 300 relojes atómicos distribuidos por el globo. Se sincronizó con el Tiempo Universal el primero de enero de 1958. En los años que han pasado desde entonces, ha acumulado un desfase con respecto a éste de alrededor de 33 segundos.
- El Tiempo Universal Coordinado (Coordinated Universal Time o UTC). Tiene como base la medida del Tiempo Atómico Internacional, desfasando de ésta un número entero de segundos. Aproximadamente está ajustado al Tiempo Universal. Para realizar este ajuste, cada cierto período de tiempo se retrasa un segundo la medida temporal.
Esta última medida de tiempo es la más utilizada actualmente en el planeta. Los tiempos civiles que emplean los distintos países se calculan mediante desfases enteros de este reloj. Por ejemplo, la Unión Europea tiene definidas tres zonas horarias:
- WET (Western European Time). Es la zona temporal que utilizan las islas británicas, Canarias y Portugal. En invierno, está sincronizada con UTC. En verano, debido al cambio de horario, pasa a ser la zona WEST (Western European Summer Time), esto es, UTC + 1.
- CET (Central European Time). Es el huso horario empleado por la mayoría de países de la Unión, entre ellos España. En invierno es UTC + 1. En verano el desfase se incrementa en una hora, pasando a ser UTC + 2 (CEST, Central European Summer Time).
- EET (Eastern European Time). Es el que tienen establecido la mayoría de los países de la frontera este de la Unión, como las repúblicas bálticas o Grecia. UTC + 2 en invierno y UTC + 3 en verano, pasando en ese intervalo a llamarse EEST (Eastern European Summer Time).